lunes, 5 de febrero de 2018

¿Amistad?

Llevo toda mi vida rebajándome y arrastrándome a la gente para conseguir encajar. He tragado y aguantado muchas cosas, he tenido que sobreponerme a desprecios, he tenido que levantar la cabeza y fingir que no pasaba nada cuando en realidad pasaba de todo.

Cuantas más ganas tenía de hacer amigos, más sola me quedaba. Me he esforzado como nunca por dejarme querer y lo único que he obtenido han sido todo tipo de desprecios. Desde pasar de mi cara durante dos años (sí, lo recuerdo todo con mucha exactitud) a tener que ser la amiga de repuesto y ocasional.

Siempre he estado ahí cuando se me ha necesitado, para cualquier persona que me conociera. Siempre ofrezco mi mano a cualquier persona que, teniendo mucha o poca relación, me importa y me veo en la necesidad moral de ayudarla. Y nunca he pedido el mismo trato a cambio. Porque yo nunca he pedido ayuda, porque hasta ahora, nunca me he visto en la necesidad de implicar en mis problemas a los demás. Porque nunca he querido que sufran por mí. Pero qué menos que oír un "¿estás bien?" o un "aquí me tienes para hablar cuando quieras".

Sin embargo, llevo varios meses atrapada en mi propio infierno personal y nadie, nadie de las personas que conozco durante años, me ha dado muestras de querer ayudarme o consolarme. Es más, todo lo contrario, conozco a personas desde hace pocos meses que me han dado más afecto y me han hecho sentirme más querida de lo que otras han hecho nunca.

Me siento muy inestable emocionalmente y lo último que necesito ahora es que se me culpen de errores minuciosos en comparación con los que otras personas han tenido conmigo. Porque yo nunca he echado en cara nada a nadie y a mí siempre se me echa en cara de todo. Nunca he obligado a nadie a anteponerme a los demás. Ni lo he querido, ni lo he sentido así. No soy ireemplazable ni quiero que dejen de estar con otras personas por estar conmigo. Lo único que siempre he querido es que mi amistad valiera tanto como la de los demás, y ha sido todo lo contrario. Mi amistad siempre ha quedado en un segundo plano, como si no valiera nada. Y puede que no lo valga, pero me he esforzado durante mucho tiempo para que la gente la considerase digna y valiosa como la de cualquier otra persona.

Pocas veces he demostrado explícitamente lo que algunas personas significan para mí porque pocas veces me han demostrado lo que yo significo para ellas.

Yo nunca he pedido ni exigido nada a nadie, creo que las personas que me conocen bien pueden estar de acuerdo. Pero estoy harta de de callar y asentir. Necesito dar un golpe en la mesa y gritar de una vez lo que llevo tanto tiempo callando.

Ya no pido que me demuestren nada, ya me ha quedado muy claro que la que siempre tiene que demostrar más que nadie soy yo. 

Lo único que pido es que quien me quiera en su vida me deje estar en la suya también. 

Me he cansado de amistades a medias. Si yo he intentado dar todo cuando alguien me importa de verdad, no entiendo porque yo tendría que conformarme con menos. ¿O es que acaso por algún motivo que yo aún no conozco tiene que ser así? ¿Soy menos que los demás? Porque es lo que lleva pareciéndome últimamente.

Se acabó. O todo o nada. Quien lo acepte, aquí estoy, y quien no, pues hasta pronto. Gracias por haber estado siempre en las buenas, porque no puedo decir lo mismo de las malas.

Por lo único por lo que debo pedir perdón es por ser yo misma. Por haber aguantado callada tanto tiempo.Y en tal caso, ese perdón me lo pido a mí misma. Me lo debo.

Y, como última mención y para cerrar, quiero dar las gracias a esas personas que han entrado en mi vida estos últimos meses, a las que les debo tanto y que con tan poco me han hecho sentir tan grande. Sí, a esas personas que he conocido en la universidad. No sé si me leeréis, pero gracias, no sabéis la falta que me hacía sentirme integrada, sentirme querida. He estado demasiado tiempo sintiéndome fuera de lugar con mucha gente y con vosotras todo ha sido más fácil. 

Gracias de todo corazón.

martes, 12 de diciembre de 2017

Dolor

Ya no sé ni cómo saco fuerzas para disimular tanto.
No sé cómo lo hago para ocultar que estoy cayendo por un precipicio interminable y que no hay nada (o nadie) abajo que me haga sentir mejor.
Es como si a nadie le importara si estoy mal.
Pero claro, a mí tampoco me importa si estoy mal.
Soy insignificante hasta para eso.
Ya no sé a qué aferrarme o como mantenerme viva.
Es que ya no vivo, ya no recuerdo la última vez en la que viví.
Ahora solamente sobrevivo con lo poco que tengo.
¿Con lo poco? Soy hasta optimista.
No tengo nada.
Joder, es que no tengo nada por lo que luchar, ¿qué coño hago aquí?
¿Por qué sigo respirando?
¿Por qué sigue latiendo mi corazón?
Más bien, por quién.
Me duele mucho el pecho, estoy cansada de llorar
de los infiernos nocturnos
y matutinos.
Sólo quiero que pare todo.
La vida.


jueves, 30 de noviembre de 2017




Sinceramente, ya no veo signos de mejora. Es demasiado tarde para arreglar esta situación y a mí me supera. Ya no veo la luz, ya no veo atisbos de esperanza. Simplemente se ha terminado.
Creo que me merezco ser feliz y para ello necesito cortar de raíz con todo, largarme un tiempo, aprender a caminar por mi cuenta... no lo sé.
Sólo quiero aprender a sentirme bien, a no tener tentaciones de volver a coger la cuchilla.
Quiero no tener que desahogarme de esa manera, ni de esa ni de ninguna, simplemente no quiero tener por qué desahogarme. Quiero ser medianamente feliz y sentirme plena, no lamentarme por ningún error ni pensar en lo que puede suceder mañana.
Quiero arriesgarme, intentar ganar un poco de alegría.

Y es que no quiero deprimirme, pero eso es inevitable en mí.

jueves, 19 de octubre de 2017


Espero que nunca tengas que echar de menos a nadie, que no tengas que mirar atrás y darte cuenta cómo ha cambiado todo en tan poco tiempo. Ese todo tan tuyo, tan de tu corazón. Ese todo tan desde siempre.

Espero que nunca tengas que llorar por lo que fue o lo que pudo haber sido. Que no tengas que sentir rabia, dolor o desesperanza. Yo sé lo que es. No te lo deseo. Es un vacío infinito.

Espero que siempre sepas como salir adelante, no sentirte atado ni sentir dependencia. 

Espero que seas libre en tus elecciones, y que esas elecciones sean preciosas y te correspondan.

Espero que ese "te quiero" que salga por tus labios sea lo más sincero que hayas dicho en toda tu vida.

lunes, 11 de septiembre de 2017

11-S

A pesar del título, si estáis esperando que hable sobre las torres gemelas (que no me importaría hacerlo), os equivocáis. Quiero centrar esta fecha en otro momento más íntimo.

Para todo el mundo esta fecha tiene un significado especial. Pero para mí no es sólo una fecha importante por los acontecimientos que sucedieron. Para mí, desde hace un año, esta fecha tiene otro matiz importante. Hoy, hace un año, por la tarde, todo cambió. De repente, una sola publicación de una sola persona desmoronó mi mundo en mil pedazos. Mis sentimientos... la única esperanza que me quedaba... lo único bueno o un poco valioso que quedaba en mí... Se destrozó por completo. Nadie tiene la culpa de lo que sucedió esa tarde. Nadie. Puede que sólo yo tuviera una parte de culpa, por no haber cortado esto hace tiempo, por dejarme llevar, por seguir creyendo que había alguna posibilidad de que alguien sintiera por mí lo que yo llevaba tanto tiempo sintiendo por él. En ese 11-S se hizo constancia de la imposibilidad de los sueños. Me di un tortazo con una realidad que esperaba que no fuera cierta. Esperaba despertarme de esa pesadilla. Pero también pasó algo bueno. Cuando leí lo que leí, cuando me di cuenta de todo, lo único que me salió del corazón en ese momento fue apoyarle, por encima de todo. No lo dude ni en un segundo. Por encima de lo que yo sentía, estaba lo que él sentía y, ante todo, yo quería su felicidad por encima de la mía. Aún la quiero. Espero que algún día encuentre lo que yo durante tiempo he estado buscando en él. Que sea feliz con quién quiera. Y que le quieran, que le quieran tanto o más de lo que yo le he querido. Ese día, mi corazón se destrozó, pero sé que él se liberó de una carga que llevaba tiempo ocultando, y me alegro por él. De corazón. Le deseo lo mejor, por todos los buenos momentos que me ha dado en todos estos años, por cada risa que me ha provocado. Por haberme enseñado a quererle.

Quizás, algún día, yo encuentre a alguien al que enseñar a quererme. Pero aún no estoy lista.